Ciclismo en la Comunidad Valenciana

Pasear en bici o usarla como medio rutinario de transporte cada vez es más común. Además, se trata de una manera no contaminante de llegar a todas partes (aunque se tarde más). Por eso hoy hablaremos de destinos a los que ir pedaleando, sin salir de la Comunidad Valenciana.

Uno de los itinerarios más populares es la Vía Verde. Hay trayectos denominados Vía Verde repartidos por todo el territorio valenciano, y pueden hacerse tanto en bici como caminando o corriendo. Según la zona, el paisaje será uno u otro, pero siempre te sorprenderán con sus espectaculares vistas. Ejemplos son la Vía Verde de Llíria (Valencia), la Vía Verde del Mar (Benicàssim, Castellón) o la Vía Verde de Alcoy(Alicante).

Si además del deporte te gusta la historia, tienes la oportunidad de recorrer el Camino del Cid, pasando por aquellos lugares que recorrió en su época el Cid Campeador, por ejemplo, entre Bocairent y Ontinyent. También puedes optar por la ruta de Jaume I en la Vall d’Albaida.

¿Te atraen los factores culturales? Sin duda suponen un importante valor añadido para quienes se interesan por ellos. Por ese motivo, una opción ideal sería la Ruta de la Lana o Camino de Requena, con cientos de años de historia. Desde romanos, árabes y mercaderes hasta peregrinos a Santiago desde Valencia, pasaron por el término de Requena, dejando una huella que hoy podemos recorrer en bicicleta.

Existen muchos más ejemplos, pero el último que mencionaré hoy será la Ruta de los Tres Reinos, que ocupa caminos del Parque Natural de la Tinença de Benifassa, els Ports y la comarca del Matarranya. En ella, el objetivo es recorrer los tres antiguos reinos: Valencia, Aragón y Cataluña.

La Comunidad Valenciana se caracteriza por una amplia riqueza en cualquiera de los sentidos: gastronomía, costa, montaña, deportes, museos, arquitectura… Y, por supuesto, su popular naranja. Recorrerla en bici es una manera diferente de disfrutarla, sabiendo que, además de hacer turismo, contribuiremos con su protección y conservación.

De viaje a las Azores

A 1400 km de la capital portuguesa (Lisboa), se encuentra el archipiélago de las Islas Azores. Para muchos se trata de un lugar completamente desconocido, y les sorprendería saber que está certificado por el Consejo Global del Turismo Sostenible con el sello de turismo sostenible. Sus 9 islas de origen volcánico forman parte de la Macronesia y son la primera región del Portugal y el primer archipiélago del mundo en recibir ese sello.

La mejor opción para llegar a ellas desde España es hacerlo con la aerolínea portuguesa Tap Air. Con escala en Lisboa, la compañía ofrece 4 vuelos diarios a la isla de São Miguel y uno a la de Terceira.

Una vez allí, solo queda disfrutar de su entorno, sus vistas y su té, ya que las Azores alojan una de las pocas plantaciones de té que existen en Europa. Es uno de los factores que demuestran la conservación de su territorio, que mantiene toda su esencia y no sufre la masificación turística.

Otro dato curioso es su gastronomía, en la que destaca la presencia de pescados frescos sacados del Atlántico a la mesa de los restaurantes locales. Su plato más popular, y también curioso, es el cocido das Furnas, elaborado con el calor de la tierra, tras pasar más de siete horas de cocción.

Tampoco podemos pasar por alto sus termas y sus piscinas naturales. En este destino podemos disfrutar de un baño termal a 38ºC tras sumergirnos en el océano y en las piscinas naturales que podemos encontrar a orillas del Atlántico.

Por último, este archipiélago alberga, entre ostras cosas, la posibilidad de avistar 25 especies diferentes de ballenas en sus costas, así como realizar deportes acuáticos rodeados de su espectacular paisaje.

Se trata de un destino lleno de recursos y secretos que nos harán quedarnos boquiabiertos al verlos. Ya seas un amante de la gastronomía, del deporte, de los animales o, simplemente, de la naturaleza, las Islas Azores te dejarán satisfecho y te harán partícipe del turismo responsable en su terreno.

No olvidemos: incendios de Australia

El mundo parece haberse olvidado de acontecimientos relativamente recientes. La crisis del Covid-19 ha arrasado los recuerdos anteriores a él y nos ha bloqueado la memoria, pero no debemos dejar de lado casos como los incendios que sufrió Australia, que nos dejaron devastadoras imágenes.

Desde finales del pasado 2019 hasta principios de 2020, gran parte de Australia ardió de una manera nunca vista. La situación duró meses de incontrolable agonía, animales calcinados y heridos, personas desalojadas y una enorme nube de humo que cubrió todo el país.

En los últimos cuarenta años el territorio ha vivido sus años más calurosos desde que se empezaron a registrar datos en 1880. Las altas temperaturas, la sequía y los vientos ardientes de áreas desérticas colaboraron en la propagación del fuego por todo el país.

La intensidad del fuego dejó 12 millones de hectáreas calcinadas, 34 fallecidos en los incendios y otros 417 debido a la inhalación de humo, alrededor de 18.000 personas tuvieron que desplazarse. En cuanto a fauna, 1500 animales perdieron la vida, 49 especies se vieron amenazadas y 113 requirieron ayuda inmediata.Hablando de la flora, 47 especies amenazadas perdieron la mayor parte de sus hábitats.

El pasado viernes celebrábamos el día mundial del medio ambiente, y también conviene recordar la importancia de su protección el resto del año. Para el turismo y también para otros sectores la conservación del medio es o debería ser esencial, a pesar de que en muchas ocasiones no parece ser tenido en cuenta.

Promover la protección de la naturaleza, los bosques y las áreas ricas en biodiversidad garantiza un correcto uso del entorno que nos rodea, y resulta fundamental hacerlo entre toda la población, incluidos los más pequeños.

El Plan de Acción para el Mediterráneo

En febrero de 1976 se aprobó oficialmente el llamado Plan de Acción para el Mediterráneo, en una convención plenipotenciaria en Barcelona.

En él participan un total de 22 partes contratantes, pertenecientes a los Estados mediterráneos: Albania, Argelia, Bosnia y Herzegovina, Chipre, Comunidad Europea, Croacia, Egipto, España, Francia, Grecia, Israel, Italia, Líbano, Libia, Malta, Marruecos, Mónaco, Montenegro, Eslovenia, Siria, Túnez y Turquía.

Los objetivos principales de este convenio son:

  • Evaluar y controlar la contaminación.
  • Garantizar la gestión sostenible de los recursos naturales marinos y costeros.
  • Integrar el medio ambiente en el desarrollo económico y social.
  • Proteger el medio marino y las zonas costeras.
  • Proteger el patrimonio natural y cultural.
  • Reforzar la solidaridad entre los países ribereños del Mediterráneo.
  • Contribuir a la mejora de la calidad de vida.

El tratado garantiza y obliga la participación de los Estados partícipes, favoreciendo a la colaboración conjunta de las distintas comunidades mediterráneas.

Dentro de la necesidad de crear conciencia a raíz de los problemas a los que nos enfrentamos día a día en nuestros mares y océanos, la adopción de convenios y tratados asegura la protección por parte de aquellos que habitan sus costas. Fortalecer las relaciones internacionales fomenta la sostenibilidad global.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Consideráis necesarios estos protocolos de acción?

Día mundial del Medio Ambiente

Hoy es 5 de junio, año 2020, y se celebra el día mundial del Medio Ambiente. Este año la tema es la biodiversidad y su país anfitrión es Colombia.

Se trata de la fecha más importante de las Naciones Unidas para fomentar la acción ambiental. ¿Sabías que fueron las NU las que proclamaron este día? Lo hicieron en 1974 y, desde entonces, ha ido cobrando la importancia que merece.

La motivación de este año para elegir la biodiversidad como tema, no es otra que la urgencia por poner en valor los seres vivos que nos rodean, ya sean especies vegetales o animales. Recientemente hemos vivido situaciones gracias a las que nos deberíamos replantear la relación entre los humanos y el medio en el que habitamos.

Como pequeña recopilación, no debemos olvidar los catastróficos incendios de la Amazonia y de Australia, que nos dejaron imágenes impactantes de la destrucción imparable que podemos llegar a causar.

El equilibrio que debería existir en la naturaleza se extingue un poco más cada día, provocando la desaparición de especies, la contaminación del agua y del aire, el tan hablado calentamiento global y, a raíz de todo esto, también empeora nuestra calidad de vida como personas.

Nada más cierto que la campaña #theresnoplanetB, no hay un plan B para la vida humana fuera de la Tierra. Y, aunque lo hubiera, la solidaridad entre especies ha de ser primordial para sostener la vida en todos sus aspectos.

La jornada de hoy debería ser un día de reflexión que nos anime a pensar todos los días del año en lo que queremos para el planeta. Determinar su futuro significa también determinar el nuestro.

Un paseo por las Islas Cíes

¿Conocéis las Islas Cíes? Forman parte del parque nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, y son las más visitadas del conjunto.

Están formadas por tres islas: la del norte o de Monteagudo, la del medio o del Faro y la isla del sur o de San Martiño. Las dos primeras están unidas por el arenal de Rodas, mientras que la tercera se mantiene separada de ellas por el canal Freu da Porta.

Su importancia no está solo en el espectacular paisaje que forman, sino que también tienen un gran valor medioambiental, el cual los gallegos protegen con todas sus fuerzas.

Su acceso puede realizarse solamente con una naviera que nos lleve hasta allí desde el puerto de Vigo (Pontevedra). Además, es necesario solicitar un permiso de acceso a la Xunta de Galicia, un trámite rápido y sencillo que podemos hacer desde casa, pero debe ser con bastante antelación.

El trayecto dura aproximadamente una hora, pero las vistas hacen el viaje ameno. Una vez allí, la primera imagen que vemos es la de la Playa de Rodas, considerada la mejor del mundo por el periódico The Guardian. Una escena de aguas cristalinas de color turquesa, arena blanca y un frondoso bosque verde a su alrededor.

Es una excursión ideal para pasar el día si vas de vacaciones a Galicia, además de un recuerdo para toda la vida. Existen rutas de senderismo, miradores, montañas y vegetación por doquier, además de sus habitantes: las gaviotas. Resulta curioso ver como estas aves dominan la isla, siendo fácil verlas llevándose comida de las mesas de los restaurantes y siempre cerca de la gente.

Cuentan también con un camping en el que puedes alojarte si lo deseas. Pero recuerda que solo están abiertas al público en verano, para conservar así su paisaje y biodiversidad.

También cabe destacar que poseen el sello europeo de turismo sostenible, un motivo más que válido para tenerlas en cuenta en nuestro próximo viaje. Si las visitas, puedes pedir una bolsa en la oficina de atención al visitante y colaborar recogiendo basura de las playas (a pesar de que, afortunadamente, no hay mucha), a cambio te darán un pequeño regalo de agradecimiento. En las islas no hay papeleras, así que debes recoger tu basura y tirarla cuando hayas regresado al puerto.

Un destino ideal para relajarse y disfrutar del océano atlántico desde un paraje paradisíaco, colaborando con el desarrollo sostenible del turismo.

Hablemos del turismo sostenible

Conocemos el turismo como un fenómeno social, cultural y económico que supone el desplazamiento de personas a países o lugares fuera de su entorno habitual por motivos personales, profesionales o de negocios. Pero ¿qué ocurre cuando le añadimos la palabra ‘sostenible’?

La Organización Mundial del Turismo (OMT) lo define como “el turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas.”

Si bien es cierto que a la mayoría de las personas les gusta viajar, no todas lo hacen de la misma manera. El turismo sostenible ha ido tomando valor entre aquellas personas que desean disfrutar sabiendo que sus actividades no dañan al entorno que les rodea. Además, entre sus objetivos están la conservación medioambiental y sociocultural de los destinos y un uso óptimo y controlado de los recursos.

El ‘ecoturista’ suele ser un viajero experimentado, sensibilizado con la naturaleza y, normalmente, con un alto poder adquisitivo. En cuanto a los jóvenes, la mayoría de ellos están dispuestos a pagar más por una experiencia sostenible.

Se trata de un modelo vacacional normalmente lleno de actividades de turismo activo (senderismo, escalada, observación de aves, etc.) en el que los participantes buscan sentirse parte de la naturaleza que les rodea.

El turismo sostenible se encuentra en pleno desarrollo y crecimiento, acompañado de una sociedad cada vez más concienciada con el medio ambiente. Mantenerse informado sobre las novedades y las nuevas tendencias será fundamental para adaptarnos a un futuro no tan lejano.